Extractos Marianos
080 ¿La Santa Viudez de Nuestra Señora I?
"Jesús está trabajando. Con la garlopa empareja tablones que después pone contra el muro, A sus espaldas. El vestido de Jesús es del color café nuez. Es una túnica corta. Las mangas arremangadas hasta el codo. Trae una especie de mandil en el que se limpia los dedos después de haber tocado el botecito. Está solo.
Trabaja con fuerza, pero sin impaciencia. Nada de desorden, nada de precipitación. No se fastidia de nada. De cuando en cuando levanta su cabeza y mira hacia la parte del Sur, donde hay una puerta cerrada, y lo hace como si tratase de escuchar.
En cierto momento se asoma por una puerta que da al oriente, y a la calle. Parece como si Jesús esperase a alguien. Cierra la puerta. Torna al trabajo. No está triste, pero sí preocupado.
Mientras está trabajando en algo que me parece que sean trozos de una rueda, entra la Virgen. Entra por una puerta de la parte sur. Entra de prisa y corre a Jesús. Con ansia apoya ambas manos en un brazo como en forma de súplica y de dolor.
Jesús la acaricia, poniéndole su brazo sobre su espalda, la consuela, luego se va con Ella, dejando el trabajo y quitándose antes el mandil. Fueron pocas palabras: "¡Oh Jesús! ¡Ven, ven! ¡Está muy mal!. Jesús no dice sino: "¡Mamá!", pero hay todo en esa palabra.
Entran en la habitación del lado. La habitación es pobre pero ordenada. Un lecho. En él, recostado entre almohadones está José. Está agonizando.
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